
Advertencia: Si usted madre o padre, de inocentes y lindos chicos, se le ocurre como programa familiar ir a cenar al McDonald’s del Montevideo Shopping un viernes o sábado por la noche, présteme atención: ¡EVITELO! Bajo ninguna circunstancia tome esa decisión. Sería más riesgoso eso que llevar a sus hijos al Parque Rodo por la noche. El Shopping ya estableció que no se hace responsable por los daños que pueden causar las impresiones que se lleven sus hijos al ver esas nuevas cosas que se hacen llamar glams y floggers.
Me ha ocurrido en todas las ocasiones que he ido al Montevideo Shopping en los últimos tiempos, irme con el estomago un tanto revuelto, y en ocasiones, produciendo arcadas. Siempre trato de pensar que es porque me ha caído mal la comida, pero por dentro sé que me estoy mintiendo: lo que me causa esta sensación de repulsión no es la comida, son los seres que ahí se congregan.
Consejo para los amigos Lecueder: Muchachos, si no quieren perder clientela y empezar a ver sus locales vacíos, contraten un par de guardias expertos en tribus urbanas (yo me propongo) y colóquenlos en las diferentes puertas de entrada. Al menor indicio de un peinado extraño o glamesco que enuncien la famosa frase: “Nos reservamos el derecho de admisión”. De esta manera evitarían la entrada de estas criaturas a su Shopping y la clientela usual no se vería afectada.
Lo mas extraño en lo relativo a los glams me ocurrió en el pasado día sábado: ¡me crucé con un glam negro! Quizás para el lector esto no ningún hecho que produzca sorpresa, pero a mí nunca me había tocado ver eso. La única cosa más extraña que un glam negro podría ser un chino negro, pero eso si que no existe (al menos hasta hoy). El judío negro ya no produce sorpresa luego de Lenny Kravitz, y a causa del cotidiano uso de las tintas para el cabello una morena rubia ya no llama la atención de nadie. Pero un glam negro, que raro fue eso…
Redondeando este ensayo, no quiero que ningún glam se enoje, no tengo nada contra ellos, es más, me caen mejor que los emos, pero si desean elegir un lugar de encuentro podrían irse bien lejos de aquí, por ejemplo a la cima del Cerro Pan de Azúcar, que según me comentaron es muy bello por allá arriba…
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